lunes, 17 de febrero de 2014

DAMP

     Recuerdo exactamente el día que conocí este término. Fue el siete de Octubre de 2010. Además, fue sobre las 21 horas. Durante 4 años me había dedicado a trabajar con personas mayores, demencia y deterioro cognitivo. De repente, de una semana para otra, me vi teniendo que aprender todo lo que pudiera sobre Neuropsicología Infantil, ya que mi destino de prácticas iba a ser un programa hospitalario donde se atendía a esa población. Empezaba mi formación en trastornos del Neurodesarrollo.

     En esa semana habría aprendido cientos de términos, decenas de clasificaciones y pruebas... mucha información. Y sin embargo, durante la reunión que tuvo lugar ese siete de octubre, salió el término DAMP a la luz. A parte de comenzar a sudar por no saber de que estaba hablando la gente que tenía delante (coordinadores, internos, compañeros de prácticas...) y de poner cara de entenderlo todo evitando la mirada del director del programa, comencé a preguntarte como era posible que en ningún lado hubiera leído sobre este trastorno. 

Déficit Atencional Motor y Perceptivo.

     Esa misma noche aprendí lo que querían decir esas siglas: Déficit Atencional, Perceptivo y Motor. Pero no lo entendí (o no al menos de la forma que lo entiendo ahora), simplemente deduje que tanto la atención, como la percepción como "lo" motor estaban afectados. Recién llegado a la Neuropsicología Infantil no había más preguntas.

     Por ir encuadrando, el DAMP es un trastornos difícil de clasificar, y que en muchos casos se considera un trastorno del aprendizaje no verbal (TANV). Digo que se considera porque hay varias clasificaciones, teorías y continuos en los que se engloba, eso unido a la idea que siempre recalco de que una etiqueta no nos dice todo lo que hay (o lo que deja de haber). Los niños con este trastorno tendrían preservadas sus capacidades lingüísticas, incluso por encima de lo esperable para su edad. Tal vez por esto el trastorno pasa más desapercibido o es menos conocido, ya que los signos de alarma en muchos casos de dificultades escolar vienen unidos a problemas del lenguaje. En el caso del DAMP, pueden existir estas dificultades, pero más enmarcados en términos prosódicos

     Al menos, el DAMP se puede diferenciar del trastorno de la coordinación motora en la presencia de otros  déficit como son el perceptivo y el motor. No es tan fácil de diferenciar del TDAH, porque ambos comparten el problema atencional, lo que lleva considerar que hay un grado importante de comorbilidad entre ambos (en especial, se dice, con el subtipo inatento). Y desde luego hay polémica sobre su relación con el asperger, donde se considera puede haber un solapamiento por esos problemas prosódicos antes mencionados.

     Como ya os dije, aprendí el término en 2010, pero no fue hasta 2012 cuando lo entendí, momento en el cual vi mis primeros pacientes con este trastorno. Voy a describiros algunas de las cosas que me encontré.

A de Atención.

     En la actualidad, con la cantidad de información que hay sobre el TDAH, y salvando la dificultad que aún se tiene de separar el TDAH de la hiperactividad, en muchos casos, nos encontramos niños con DAMP diagnósticados de TDAH. Como ya dije anteriormente, el solapamiento existe, así que no se trata de que esté mal. No del todo. Se trata de que si sólo reciben la etiqueta de TDAH los signos motores y perceptivos se olvidan. Y si tratamos de trabajar su atención sin tener en cuenta las dificultades visuales podemos estar usando el canal erróneo para lograr efecto.

     No me voy a detener mucho en el tema atencional, pues se trata de dificultad para sostener la misma, ya he hablado en algunos post de cómo se manifiesta o puede tratar.

En el DAMP se espera que el sostenimiento atencional esté afectado

M de Motor

     Lo que nos encontramos en este caso son dificultades que pueden coincidir con las descritas dentro de un trastorno de la coordinación motora. Son niños que presentan unas dificultades para el desarrollo de las habilidades motoras, tanto el gateo, la sedestación o la bipedestación. Se puede decir en resumidas cuentas que son algo "torpes".

      A nivel motor grueso tienden a tropezarse y mostrar dificultades en la marcha, salto o carrera, así como en el propio equilibrio. A nivel fino, suelen tener dificultades en las tareas que implican mucho control de las manos y se les suelen caer las cosas con cierta facilidad. Por hacernos una idea, tenemos niños que no se les suelen dar bien los deportes, que los evitan y que muestran un rendimiento bajo en asignaturas como plástica o música (tocar la flauta se les antoja harto difícil). Hay que añadir que los problemas perceptivos pueden contribuir también a estas torpezas.

La coordinación motora también se ve alterada, teniendo un papel importante en como el niño se relaciona con su mundo.

P de Perceptivo.

     Los problemas perceptivos son el tercer eje de este trastorno. En los casos que me he encontrado, existe un problema a nivel visoespacial. El niño tiene dificultades para comprender las relaciones espaciales entre objetos y entre los objetos y el mismo. Por ese motivo, en muchas ocasiones, no es solo su torpeza motora la que provoca los choques y tropiezos, sino también su incapacidad de medir las distancias. 

      Este problema perceptivo se manifiesta en una tremenda dificultad para entender la información que entra por la vía visual, cosa que no ocurre con otras vías (por ejemplo, la auditiva). En este sentido, en muchos casos se habla erróneamente de retraso o inteligencia límite porque este déficit interfiere de una manera tremenda en los aprendizajes y en la ejecución de muchas tareas que tienen el componente visual, cuando realmente, soslayando este problema con el uso de materiales adecuados, no existe ninguna limitación en la capacidad.


La percepción es una experiencia subjetiva. No sabemos como percibe otro y damos por hecho que percibe igual que nosotros. En el caso del DAMP hay signos claros de que la percepciones espaciales no están correctamente.

     El DAMP además, también puede cursar con algunas dificultades lingüísticas a nivel prosódico (pragmatica del lenguaje, como  el tono por ejemplo). En muchos casos, topográficamente, se considera que es un trastorno que atañe más al hemisferio derecho del cerebro, siendo habitual recibir el diagnóstico de síndrome deficitario hemisférico derecho.

     En conclusión, este síndrome es poco conocido (creo haber leído que son los países escandinavos los que más lo tienen en cuenta), ya que se confunde con la idea de torpeza en algunos casos, o se etiqueta erróneamente como TDAH. Desde luego, una valoración neuropsicológica adecuada puede darnos este perfil para ajustar un tratamiento adecuado que permita soslayas estas dificultades en el día a día e irlas corrigiendo. Saludos!.

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