martes, 10 de junio de 2014

TDAH en un adulto

- ¿ Me estas escuchando? - me requirió mi novia. El caso es que la estaba escuchando, pero en algún punto mi cabeza volvió a volar hacía donde quiso - Tengo la sensación de que no me estas escuchando-.
 
- Si, si te escuchaba, has dicho...- y procedí a repetir exactamente todo lo que último que había dicho. Era una repetición de pura memoria, pero realmente mi foco atencional se había dispersado como casi siempre.
 
- Pues eso, no puedes usar la misma bayeta para la cocina y para la mesa del comedor - me dijo bastante enfadada. Era algo tan obvio que casi ofendía, pero lo cierto es que solía ser despistado, y al final siempre las acababa mezclando. Me la dejaba en un sitio, la otra en otro, luego cogía la que no era... ufff, puede parecer simple pero a mi me costaba.
 
- Si, si, soy un poco desastre - dije sonriendo. Está claro que necesitaba alguna solución para problemas de ese tipo. Mi novia, muy inteligente, decidió coser el nombre "cocina" y "mesa" en cada una de ellas, colocarlas cada una en un sitio (lo más diferente posible) y problema resuelto. Por desgracia, así había que hacerlo con casi todas las cosas, el TDAH no se cura cuando uno se hace mayor, simplemente, evoluciona.
 
Una base
 
             Es evidente que para hablar del TDAH en el adulto, necesitaría explicar como es en la juventud. Para ello no voy a volver a repetirme, sino que directamente voy a pegar un video que uso el Neuropediatra Adrian García Ron en su charla sobre el TDAH en el XI Congreso Andaluz de Neuropsicología. Aprovechando, os recomiendo su web (http://neuropediatriaytdah.com/).


               En este video podemos ver la historia de Shota, un niño con TDAH, y como este afecta a todas las áreas de su vida, y a la de las personas que le rodean. Me pareció bastante ilustrativo cuando lo vi. Y sirve como base para plantear la evolución de este trastorno a lo largo de la vida adulta.
 
Evolucionando con el TDAH
 
                 El mito falso de que todos los niños que presentan TDAH acabaran siendo delincuentes, adictos a las drogas y cosas por el estilo está haciendo mucho daño. Es cierto que la falta de control de impulso que lleva asociado este trastorno implica una toma de decisiones poco ajustada y tendencia a no valorar el peligro. Es verdad que la necesidad continúa de estimulación y la incapacidad de demorar la respuesta pueden conllevar exponerse más a diversas sustancias o entornos poco adecuados. Pero nada es cierto al 100%.
 
Mala opción distraerse así en la oficina
 
                Para combatir este mito tampoco contamos con lo que otros trastornos tienen: Personas famosas con TDAH. Este trastorno es relativamente "reciente", entendido como que su evolución, y definición de claves diagnósticas (que aún siguen cambiando) ha provocado que durante siglos y siglos no se hayan diagnósticado. Tenemos personas con ELA que ha logrado hitos científicos, personas con autismo que han conseguido tremendos logros en algunas artes, pero no tenemos una persona con TDAH como referencia para poder decirle a los padres y madres que "todo va a salir bien".
 
                  Y es que si algo tenía claro antes de la conferencia del Dr Adrián García Ron era que los niños y niñas con TDAH no tienen por qué ser adultos conflictivos, pero que se pueden beneficiar de ciertas intervenciones o de la asumir ciertos hábitos.

Un adulto con TDAH

                 Voy a hacer un breve esbozo de algunas ideas sobre lo que nos encontramos en personas adultas, hablando de algunos de los síntomas más conocidos

Hiperactividad

                  Hay que tener en cuenta que no todos los TDAH son iguales, por lo que las evoluciones no suelen ser iguales tampoco. Lo habitual, sobretodo en el caso de los subtipos hiperactivos es una reducción de esa hiperactividad o movimiento excesivo espontaneo. Hay un grado de control mayor, pero ello no quita que uno prefiera más las actividades que implican movimiento, sea una persona acelerada o de las que hablan en exceso.
 
La búsqueda de actividades que impliquen liberar toda esa energía puede ser útil para reducir esas sensaciones de inquietud.

Impulsividad
 
                Nos encontramos con que la impulsividad es un rasgo de personalidad, o al menos así lo definen Kagan  y Kagan en su estudio sobre la dimensión "impulsividad-reflexión". La tendencia de las personas con TDAH es a tener un estilo más impulsivo, tanto en la toma de decisiones (cambios de trabajo repentinos, por ejemplo), una conducción más temeraria o una dificultad tremenda para no interrumpir a la gente cuando está hablando. El respetar los turnos se hace difícil. Igualmente, pueden ser personas fácilmente irritables.

Atención
 
                Ser despistado es una expresión demasiado general. La cuestión es ¿Por qué se es despistado?. Habrá gente con tendencia a prestar atención a todo lo que haya en su entorno cercano y por tanto se "despiste" (no inhibe la interferencia), gente que hiperfocalice, dejando vagar su mente sin prestar atención al entorno externo (esta es posiblemente la que más me ocurre a mi), gente que no pueda sostener la atención durante largos periodos sin cansarse... hay varias formas de ser despistado, como puede verse.
 
                 Desde luego, el impacto que tiene sobre la persona el no tener un adecuado control de la atención provoca distracciones, dificultad para terminar las tareas y problemas para gestionar el tiempo. El problema se plasma en lo que se refiere a la desorganización.

 ¿ Y qué hacemos?

                    Cuando empiezan a ocurrir cosas sin control en nuestro entorno (cambios de turno en el trabajo de forma aleatoria, visitas inesperadas y demás) suelen tener un impacto importante, lo que implica un esfuerzo consciente por reorganizarse (tendré que hacer más compra, tendré que ir en otro momento a comprar la ropa...). Al final, más o menos, nos organizamos. Pero en el caso de un TDAH adulto, un entorno continuamente cambiante puede ser un desastre. Las dificultades para organizarse pueden ir emergiendo en cuanto se presentan las eventualidades.
 
¿Cambio de turno? Ya la hemos liado.
 
                       Ello nos lleva a la idea que siempre transmito con los TDAH infantiles. Hay que tratar de añadir lo que falta. Si no podemos organizarnos ante diferentes cambios (o ante el propio día a día), habrá que crear un hábito. Estructurar las cosas lo máximo posible es una solución más que válida. Plannigs, horarios estables, estructurar las cosas (aunque sea cosiéndole el nombre a las bayetas o comprándolas de colores, porque funciona). Un hogar bien estructurado es clave, sino, la probabilidad de desorganización es tremenda.
 
                         Es evidente que hay casos de más o menos gravedad, casos donde la persona es capaz de sobreponerse a sus dificultades o casos donde ocurre todo lo malo que puede ocurrir (depresiones, conductas antisociales, consumo de drogas...). Y cada caso necesitara su adaptación. Lo que si me parece claro, al menos desde mi punto de vista, es que el abordaje desde ya pequeños, puede ser la clave de que la evolución posterior sea más "positiva" o "negativa" en cuanto a su adaptación social. Hay que ir de la mano todo el camino. Un saludo.

2 comentarios:

Gloria López dijo...

Hola Aarón
Dirás que eres despistado, pero captas con todo detalle la realidad cotidiana de las personas con TDAH.
¡¡Muchas gracias!!

Aarón Del Olmo dijo...

Gracias!! intento siempre darle una perspectiva humana (nadie se olvide que hablamos de personas), porque las cosas más académicas ya las tenemos en los libros, y contadas por gente que sabe mucho más que yo.

Un saludo!!