viernes, 4 de diciembre de 2015

¿La Caja que atonta?

Un día como otro cualquiera. Sentado en el autobús, sin mirar absolutamente a nadie excepto al móvil. Las paradas de autobús se iban sucediendo mientras yo continuaba escribiendo por wassap con la endiablada velocidad que da el tiempo de experiencia. Ni me había percatado de que tenía alguien sentado al lado. Por eso su voz me sobresaltó.
 
- Joven, yo nunca sabré hacer lo que está usted haciendo - me dijo un hombre que apuntaba ya los 70 años, con gafas y algo de pelo blanco en la cabeza - de verdad que los móviles me son imposibles - me terminó de decir.

- ¿Lo ha intentado usted alguna vez? - pregunté, lo cual sorprendió al hombre

- Lo cierto es que no - me dijo mientras echaba una mirada al techo del autobús - soy ya demasiado mayor para esas cosas -. 

- Nunca se es demasiado mayor, caballero - apunté - usted puede hacer todo lo que se proponga, aunque le cueste un poco más ahora que cuando tenía 20 años - le sonreí. De nuevo se quedó pensando.

- Ya... pero la verdad que con los años, cuesta mucho ya ponerse con esas cosas, uno está para ver la televisión y poco más - me dijo. 

- ¡Nada de eso! - exclamé - no cometa el error de hacer solo esas cosas. El cerebro necesita siempre nuevos retos, a todas las edad-. Fue así como comenzó una conversación que duró cerca de 10 paradas de Autobús, una conversación a la que se unieron los dos abuelos que tenía en el asiento de en frente y la propia mujer del primer hombre que me había hablado. Nuestro país sigue envejeciendo, pero cuesta ver iniciativas que expliquen a nuestros mayores de que manera deben cuidar su cerebro. A las preguntas típicas sobre si aprender un segundo idioma era bueno (gracias Ellen  Byalistok por llevar este debate a la gente de a pie), salió una pregunta que también es muy típica. ¿Ver la televisión es malo para el cerebro?. Justo esta semana ha salido un artículo que dice tajantemente que Sí. Vamos a analizarlo un poco.

La televisión y la capacidad intelectual

Relacionar el "consumo" de televisión con el estado de la capacidad intelectual es algo que muchas veces se ha hecho. Un ejemplo es el artículo que publicaba ayer el país (Aquí) indicaba que "tres horas de Sofa y Tele al día pueden dañar la capacidad intelectual". ¿Cómo se llega a esta conclusión?. A través de un estudio longitudinal que empezó hace 25 años, midiendo en varios puntos temporales la "cognición" y si la persona realiza ejercicio físico o el número de horas que ve la televisión. Pero claro, hay cuestiones interesantes muy a tener en cuenta en este resultado. Y la primera es ¿A que se refiere con cognición? ¿Y capacidad intelectual?. En fin, toda indagar
 
Las pruebas administradas fueron 3. El test Stroop, el Digit Symbol Substitution (DSS) y un Test de memoria verbal (rey). Y el resultado que obtienen es que dos de estas tres medidas (Stroop y DSS) se ven afectadas por el paso de los años en las personas que hacen poco ejercicio físico y ven la televisión más de tres horas. Es importante recalcar, que encuentran este efecto por separado, es decir, la falta de ejercicio afecta de manera independiente de cuanta televisión se vea al DSS, y en el caso de ver más de 3 horas la televisión al día, se ve afectado el DSS y el Stroop independientemente de lo que se diga.. Vamos, que basta con ver la tele 3 horas diarias durante toda la vida para que estas pruebas estén mal. Este efecto no aparece en la prueba de memoria verbal.

Nos dice este estudio que la televisión y su uso abusivo tiene consecuencias en la cognición

Tal vez el tema complejo llega a la hora de interpretar estos inapelables datos (La relación estadística, como tal, es inapelable... otra cosa es lo que significa). Y ahí para mi pinchan un poco en lo referente a la discusión. Principalmente, porque encontramos una recopilación de investigación que confirman la ya conocida relación entre el ejercicio físico en la juventud y el efecto cognitivo cuando se va envejeciendo y una mención al "Este es el primer estudio que conocemos que relaciona ver la televisión con el deterioro cognitivo" y colocando la televisión como una medida indirecta del sedentarismo. ¿A nadie le llama la atención la dispar relación entre la prueba de memoria y stroop y la DS con el ejercicio físico y la televisión?. ¿Cuánto de alcance tienen estos resultados?. Surgen algunas dudas.

¿Cuánto de seguros estamos?

Como todos los estudios, a nivel metodológico existen algunos detalles que pueden ser cuestionados. El primer comentario lo realiza la propia noticia al entrevistar al profesor de la Universidad de Zaragoza Juan Ramón Barrada. Simplemente, no se puede estar seguro de que desde el principio hubiera ya diferencias a nivel cognitivo desde el inicio y que están hayan continuado a lo largo del tiempo. Tal vez las personas que hicieran poco ejercicio a los 25 pudieran ser ya cognitivamente diferentes, es más (y esto lo añado yo), tal vez precisamente por ser cognitivamente diferentes pudiera ser que no hicieran ejercicio. El ser relativamente constante en el ejercicio físico es algo muy dependiente del control inhibitorio (no me salto el gimnasio, es un beneficio a Largo plazo) y de la función ejecutiva en sí. Hay que recordar que el test Stroop tiene mucha relación con esta función ejecutiva curiosamente.
Uno se apunta porque sabe que debe hacerlo, pero ser constante y no dejarse seducir por un sofá calentito, una buena tarde de cervecitas (todo corto placista) es difícil.


Además, cuando hablamos de las actividades cognitivamente estimulantes tenemos otro problema... ¿A que nos referimos con ver la televisión?. No todos los programas son iguales, y no será lo mismo ver programas del corazón que ver documentales o programas de alto contenido cultural. Tal vez hubiera que dejar claro el diferente contenido, o si la persona lo ve en ciertos horarios donde más que ver la tele, se duerme. Eso hace pensar que tal vez lo que estemos observando sea más el efecto indirecto de estar 3 horas sin hacer otra cosa que estar en el sofá, esté la televisión encendida o no. Tal vez sea más bien lo que se deja de hacer que lo que se hace. Si indagamos un poco sobre las medidas neuropsicológicas podríamos tener otras pequeñas dudas.

¿Qué cognición medimos?

Tres pruebas seguramente se puedan considerar pocas, pero no hay que desdeñar por eso los resultados, claro está. El problema viene cuando nos planteamos qué miden estas pruebas. Con el DSS parece que hay un gran consenso, ya que por estructura (tiempo, forma de ejecución) hay un componente muy importante de la velocidad de procesamiento (no olvidemos que la atención y otras funciones puede tener relación). Pero cuando llegamos al Stroop, la cosa se mezcla un poco. Y digo se mezcla, porque básicamente según que artículo se lea, el test Stroop sirve de base para muchas conclusiones dispares. Uno lo consideran medida de la función ejecutiva, otros de la inhibición, otros de la flexibilidad, o de la atención... e incluso alguno que otro lo muestra como medida de la velocidad de procesamiento. Desde luego, puede decirse que todos tienen su parte de razón, ya que todas estas funciones están implicadas, pero se nota cierta "manipulación" para orientarse a lo que a uno le pueda interesar.

A veces da la sensación de que las pruebas neuropsicológicas en investigación son como una navaja Suiza, como miden muchas cosas, nos quedamos con la que nos interesa.

Pero nos vamos a mover dentro de los parámetros que indica el estudio y vamos a considerar que el test Stroop es una medida de función ejecutiva. Entendemos función ejecutiva, como ese conjunto de componentes que se ponen en marcha a la hora de llevar a cabo una tarea novedosa (sobre la definición... cada autor lo llama como quiere...). Definido de esta manera, es interesante relacionar esa función ejecutiva con el ejemplo que comentaba al inicio, sobre ese abuelo que me abordó en el autobús. Con el paso del tiempo, la función ejecutiva, debido al proceso degenerativo normal del lóbulo frontal durante el envejecimiento, comienza a presentar sutiles alteraciones. Eso podría explicar esa dificultad para ponerse con "cosas nuevas", o incluso, esa falta de inhibición que suelen presentar las personas mayores y por las que acaban hablando con casi cualquiera. Esta parte es importante para el siguiente punto.

La relación dispar

Normalmente somos muy de todo o nada. O todo tiene relación o no lo tiene nada. Y claro, si algo no lo tiene, se ignora. Es por esto mismo por lo que decía que la discusión del artículo se queda corta. Y lo digo con cierta autoridad, ya que justamente está dentro del espectro de teorías que barajo dentro de mi propia tesis: Hay funciones cognitivas que no son tan dependientes del nivel de actividad de la persona, o al menos, no tienen relación con ciertas actividades.

Como decía anteriormente, el mayor problema de ver tres horas de televisión es más bien lo que se deja de hacer mientras se ven. Si uno, pongamos, trabaja 8 horas, duerme 8 horas y le quedan otras 8 que habrá de destinar a otras actividades rutinarias (compra, ir al trabajo, cocinar...). Si de esas 8 horas, el poco ocio que tenemos lo dedicamos a algo rutinario (ver la tele en el sofá 3 horas), lo que nos damos cuenta es que nuestra vida se instaura en la rutina. Los requerimientos para nuestra función ejecutiva son mínimos, y claro. Lo que no se usa se pierde.

El cerebro automatiza y automatiza, para así poder centrarse en otras cosas. Si termina por repetir y repetir, esa capacidad se va perdiendo.


Tal vez esa sea la explicación de porque no hacer deporte afecta más a nuestra velocidad de procesamiento que a nuestra función ejecutiva en este estudio, pero principalmente el motivo por el cual tanta televisión puede afectar a nuestra función ejecutiva: Si el propio envejecimiento ya la afecta, el usar poco el cerebro agudiza ese problema... y allana el camino hacía una cascada degenerativa, como no. Aún así, visto de manera inversa, bien podría ser que justo los que están tanto tiempo delante de la tele y sin hacer ejercicio sean los que ya de por sí tenían un control inhibitorio bajo (se dejasen seducir demasiado por las recompensas a corto plazo).

Terminado pues, el estudio es interesante, pero las relaciones tal vez deberían observarse de otra manera. La televisión, como cualquier otra cosa (el ordenador, el móvil...) en exceso será mala, en tanto que si su uso es rutinario, sin pensar (y sin la necesidad de ello), privará a nuestro cerebro de la opción de estimularse en ciertas zonas. Nuestro cerebro necesita novedad... o lo que puede ser más inquietante, sin novedad, no necesitamos tanto al cerebro.





 

2 comentarios:

Anahi Fernandez dijo...

Me ha encantado. sobre todo el final...totalmente de acuerdo con esa última frase. :)

Angie R M dijo...

Se dan muchas ocasiones en las que incluso un estudio con fiabilidad y validez es usado para poner un titular sensacionalista y quedarse sólo con la parte que interesa en ese momento, sin tener en cuenta todas las implicaciones del estudio. Es de agradecer que expliques estas cosas así.