viernes, 13 de marzo de 2015

Crítica a la inteligencia pura.

- El CI es uno de los constructos más potentes validados en psicología- leí en el tweet. Estaba observando un enzarzamiento bastante curioso por twitter, y me iba a costar no meterme, lo sabía.

- Si partes de premisas falsas... el resto el falso - leí en la subsiguiente contestación. Si, se estaba poniendo en entredicho la importancia del concepto CI, o de la inteligencia que este decía medir. 

- Es un constructo sólido - se replicó.

- No me meto en el constructo, pero llamarlo CI no me parece lógico y sensato - se le respondió. No tardo en aparecer una referencia bibliográfica bastante curiosa sobre la estabilidad del CI, a lo largo de la vida. Empezaba a calentarse la cosa, con algún que otro calificativo impropio de personas de alto nivel académico... pero tu tuve que intervenir...

- En mi opinión el CI es una medida. Puede deberse a mil cosas. Mala medida -. Contesté. Esperaba un pequeño aluvión de críticas, pero todo se quedó más o menos ahí. ¿Cuál era el problema sobre el CI?. ¿Era buena o mala medida? ¿Por qué esta discusión?. Evidentemente, todos tenemos las gafas del paradigma que decía Kuhn. Estábamos discutiendo de lo mismo, pero no desde la misma perspectiva.


¿Para qué quiere usted el CI?

      No es mi objetivo polemizar, pero realmente todo enfoque relativamente novedoso, es polémico, sea cierto o no. Y no es que yo este en posesión de la verdad, pero por lo menos trato de fundamentar mi punto de vista sobre el CI, que es evidentemente clínico (¿Cuál sino sería su objetivo?). El hecho de medir el CI de las personas, trata de lograr conseguir una medida para clasificar. Así pues lo utilizó el señor Binet a primeros de siglo cuando creo la primera prueba, orientada a clasificar las destrezas escolares, que el mismo llamo inteligencia. Y así era, su test medía inteligencia... y como el mismo decía, inteligencia era lo que media su test. Son argumentos que seguramente hoy no se aceptarían por lo ecléptico de los mismo, pero que en esa época eran perfectamente aceptables. Estábamos en los albores de la creación de test.
Alfred Binet, creador del primer test de inteligencia.

      El cerebro aquí no pintaba mucho. ¿O sí?. Nuestro cerebro tiene una pequeña mala costumbre... clasificar, categorizar, organizar el mundo en busca de estabilidad... y esta pequeña costumbre puedo ser lo que llevó a la creación de test que midieran aptitudes. Tal vez fuera eso lo que llevó a Sir Francis Galton a crear un laboratorio antropométrico, donde midiera en cientos de personas en diferentes características. Base para la estadística, base para la psicología diferencial. Era a fin de cuentas una forma de clasificar. Por que al clasificar, se sabe de una manera más correcta (en teoría) como elegir o como actuar con menor margen de error.

Francis Galton 1850s.jpg
Sir Francis Galton. Ni más ni menos que primo de Darwin. Un punto para la genética de la inteligencia.

       No en vano, fueron las guerras las que provocaron el auge de los test "clasificatorios". Los test estandarizados que permitían saber quien era más idóneo para ser mando o para ser soldado. Los famosos test Alfa y Beta. Saber separar a unos de otros podría ser la clave para ganar una guerra... y ahí, merecía la pena apostar con el dinero. Pero no aún en esta época, se hablaba del cerebro. Lógicamente, lo que no podía observarse (el cerebro, y en especial su funcionamiento) era mejor dejarlo fuera de nuestros criterios de clasificación.

Te queremos para la armada. El dinero que pone en juego la guerra es brutal, tanto que puede ser un motor de conocimiento del mundo, y de la persona.

El CI era para clasificar. Y por supuesto, cuanto más estable, mejor. Así se puede automatizar y dedicar la cognición a otras cosas.

Neuropsicologizando el CI

         Que el CI es estable parece algo innegable (decía molotov "el que tonto nace, tonto se muere"). Si bien es difícil sostener este hecho cuando se está próximo a la muerte. O al menos así lo defiende la hipótesis de la caída terminal. Esta hipótesis, muy interesante, nos indica que las personas cuando están cercanas a su muerte, presentan una caída importante de CI. Es el único momento digamos en el que el CI pierde esa estabilidad. En todo caso, podríamos decir que el CI, tendría un pequeño periodo de desarrollo desde el nacimiento hasta la edad adulta. No soy experto en el tema, no se si lo cifran a los 12 años, o lo cifran a los 25. No sabría decirlo. Lo que si se dice es que es estable. Es lógico, ¿quién querría una clasificación que puede cambiar de un día para otro?.

La psicología diferencial está en todas partes.., aunque habría que añadir que Bart puede tener ciertas dificultades en su control inhibitorio, por lo que es lógico que parezca menos inteligente que un hamster... ¿no?.


       Sin embargo, hemos de añadir un pequeño detalle a esta estabilidad. Ante un daño cerebral, el CI cae. Es absurdamente lógico. Pero el CI cae. Y luego el CI puede "aumentar" conforme avanza la recuperación. El CI es además un excelente predictor de la recuperación. Incluso existen pruebas para captar el CI- premórbido que nos pueden ayudar a saber si hay mejor o peor esperanza de recuperación. Lógicamente, todo tiende a volver a su estado natural. En sí el CI permite clasificar desde muy jovencitos a los cerebros. Y desde luego tomar decisiones sobre ellos. Por que es inalterable. Por eso, con una simple prueba de CI, pasada casi por cualquier persona que sepa leerse el manual, podemos clasificar a los niños/as que llegaran lejos y los que no. Y esa losa, no hay quien la quite.


Hasta un mono amaestrado puede pasar estas pruebas si se le explica como. Otra cosa es que entienda lo que significan las puntuaciones (supongo que alguno me cogerá manía por decir esto...).

        Sin embargo, al igual que el cerebro tiende a clasificar, también tiende a ser curioso y explorar. Tiende a tratar de llegar más allá. Y así es como de una forma u otra, comienza a buscarse qué está detrás de esta medida. Surgen nuevas ciencias, jóvenes, pero que se amparan en medidas antes no existentes, como por ejemplo la neuroimagen. Empieza a hablarse del cerebro. Y empieza a hablarse de funciones cognitivas. Puede parecer una impresión mía... pero basta ver las primeras baterías de inteligencia, con un constructo único...y las actuales, que comienzan a descomponer la inteligencia. Que comienzan a considerar que existen subpruebas específicas verbales y otras manipulativas, o que comienzan a hablar de velocidad de procesamiento o de memoria de trabajo. Y lo más curioso, la idea, que aún no ha calado en los "pasadores de pruebas". La idea de que una función puede lastrar a las demás. Que una atención deficitaria puede implicar un CI. Que una memoria de trabajo deficitaria puede hundir el CI. Que un problema visoespacial puede hundir el CI. Que una alteración en la velocidad de procesamiento puede machacar las puntuaciones generales de un test de CI. Que el CI, es en sí, demasiado sensible a cualquier alteración.

Esto último sería sólo anecdótico y absurdo si no fuera por dos detalles. La plasticidad cerebral y la estimulación cognitiva. 

La inteligente función ejecutiva.

            La clave es la losa. Si pensamos que algo no puede cambiarse, cuando ponemos la etiqueta de CI, no es necesario hacer nada más. Es estable. Pero si pensamos que el CI realmente se basa en unas funciones cognitivas,  y que estas se basan en el funcionamiento del cerebro... ¿no se podría modificar si a través de estimulación cognitiva logramos un cambio en el cerebro?. Tal vez el error esté en que esas pruebas, sean administradas por personas que desconocen las funciones cognitivas. Localicen un CI de 70 y den por hecho que estamos ante un retraso. Estable. Sin más. Por poner un ejemplo. Es posible que una persona ciega saque una puntuación baja si no adaptamos los test a su alteración perceptiva. ¿No haría falta adaptarlo a un problema de control atencional?. O lo que es lo mismo. Si logro recuperar su control atencional... ¿seguiría ese CI tan bajo?. Sin embargo, seguimos viendo como el CI vale para diagnósticar "retraso". Y fin. ¿Me equivoco?. He visto subir CI´s como la espuma con una adecuada estimulación de la función cognitiva que no se había desarrollado correctamente y que lastraba el desempeño general. O... he visto a un niño/a quitarse esa losa, quitársela a sus padres... y lograr que un niño/a desahuciado deje de tener el estigma del CI.

Todo tiene explicación. No se trata de un lápiz como el caso de Hommer... pero detrás de un CI parecen haber más factores, algunos de ellos perfectamente modificables.

           Recientemente, en un estudio, vi como un autor trataba de unir la función ejecutiva con el concepto inteligencia. Trataba de unir la psicología diferencial y la neuropsicología. Y en su estudio, vería un gran solapamiento entre la Función ejecutiva y la Inteligencia. No completa, supongo que porque en el cerebro hay más cosas que función ejecutiva. Paremos para analizar un poco ambos conceptos:

Inteligencia: Según la Rae me quedo con dos de las acepciones: "Capacidad de resolver problemas". "habilidad, destreza, expreciencia".

Funciones ejecutivas Conjunto de funciones cerebrales orientadas a la resolución de problemas novedosos. (realmente es difícil quedarnos con una pues hay una gran cantidad, como pasa con los términos jóvenes).

            ¿No hay parecido?. la función ejecutiva reside en el lóbulo frontal. El lóbulo frontal se degenera "normalmente" con la edad (especialmente la porción prefrontal). Y la FFEE cae con la edad. Y este estudio al que me refería nos muestra como existe una clara caída entre la inteligencia fluida  y la FFEE. Cómo al final, parece que el constructo se solapa con la función cognitiva. Pero sólo uno parece "maleable". Sólo uno parece relacionarse con la plasticidad neuronal. El otro es un estigmatizador irrevocable. Muy cómodo para el cerebro, que repito, gusta de clasificaciones simples, pero no por ello útiles.

        Es por esto que mi reflexión se centra el mi punto de vista paradigmático. Creo que el CI no es útil para clínica. Puede ser un constructo genial para la investigación (no lo pongo en duda), pero dudosamente el clínica pudo saber que ocurre en un cerebro solo con saber la puntuación en CI. Puedo intuir que algo falla, pero con eso no sabría abordar el problema. Hay muchos muros que derribar en la psicología, y uno de ellos es el duro muro de saber que hasta ahora hemos estado explicando la conducta sin el cerebro, o lo que es lo mismo, que sin conocer cómo funciona el cerebro, nuestras clasificaciones no valen.

PD: Ruego críticas a este punto de vista. Cuantas más mejor.





1 comentario:

Cristina Rm dijo...

Interesante exposición. El CI cae cuando nos enfrentamos al ambiente, ¿qué ocurre con la inteligencia emocional vs inteligencia más académica?. Cuando observamos el entorno comprobamos que no son siempre los mejor adaptados los que tienen mayor CI, y no sólo éso. Hasta que no llegan a edad adulta durante la escolarización pueden llegar a ser rechazados por los compañeros varios de ellos. ¿Éso es ser inteligente?. Saco buenas notas pero no soy capaz de integrarme en los grupos de iguales. Y no sólo éso sabemos que introducir las artes en la enseñanza de nuestros hij@s ayudan a que ell@s sean más competentes y mejor adaptados en el futuro. Pero sin embargo no se consideran las artes de CI altos sino de bohemios. ¿Cuánto más nos hace falta que la naturaleza y los terapeutas ocupaciones nos hable para que entendamos que el C.I. y los laboratorios no es nuestro entorno? Que la sociedad en la que vivimos cambia y pide inteligentes con muchas características que los C.I.s no reflejan.